¡Chu, chu, elige!
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DuraciónEsta actividad durará entre 5 y 10 minutos, dependiendo del estado de ánimo y el interés de tu hijo.
Materiales necesariosElige un objeto o juguete que le guste mucho a tu hijo y otro que no le interese tanto. Elige objetos y juguetes con los que tu hijo esté familiarizado, ya que necesita conocerlos bien para poder elegir.
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Pasos de la actividad1. Habla con tu logopeda y con tu profesor de intervención temprana para personas con discapacidad visual (EI-TVI) sobre esta experiencia, para que podáis colaborar y compartir conocimientos específicos: ¿Cuáles son los objetivos y estrategias de comunicación actuales de tu hijo? ¿Qué estáis haciendo ya durante las sesiones? ¿Qué técnicas específicas ayudan a tu hijo con baja visión o ceguera a aprender?
2. Empecemos con solo dos objetos u juguetes para que le resulte más fácil comprender la elección y, a continuación, tomarla. 3. Ten en cuenta los puntos fuertes de tu hijo. ¿Qué funciona mejor: elegir mirando, elegir tocando o una combinación de ambas? Si tu hijo utiliza la vista para tomar una decisión, asegurémonos de que el objeto se le presente de la mejor manera posible para adaptarse a su estilo de aprendizaje visual. ¿Cuál es la distancia óptima? ¿Necesitamos reducir el desorden? ¿Tenemos que reducir las distracciones? ¿Cuál es el mejor campo visual? Si tu hijo utiliza el tacto para elegir, asegurémonos de que el objeto se le presente de la mejor manera posible para adaptarse a su estilo de aprendizaje táctil. Invita al niño a tocar y muéstrale cómo hacerlo colocando tu mano debajo de la suya. No pasa nada si el niño no quiere tocar. Nunca obligues a tu hijo a tocar algo, ya que esto dañará la confianza y la comunicación que ya has construido con él. 4. Inventa una canción para cantarla justo antes de darle la oportunidad de elegir, con el fin de preparar al niño para la actividad, como por ejemplo: «¡Es hora de comer, vamos a e-elegir!», «¡Es hora de vestirse, vamos a e-elegir!», «¡Es hora de jugar, vamos a e-elegir!». 5. Muéstrale al niño los dos objetos o juguetes entre los que quieres que elija (visualmente y/o al tacto). Utiliza la técnica de «mano sobre mano» para animar al niño a tocar el objeto. Aunque el niño no quiera tocarlo, el adulto puede tocarlo, dar unos golpecitos o rascarlo para que haga ruido. El ruido que hace un objeto al tocarlo aporta al niño información adicional. Además, nombra el objeto de forma sencilla. He aquí un ejemplo de cómo podría desarrollarse la conversación:
6. Deja que lo toquen y/o lo miren (lo que prefieran). Cuenta en silencio para asegurarte de que le estás dando a tu hijo tiempo suficiente para pensar en su elección y para que tú también tengas tiempo de observar y captar las señales que indican su decisión. Es posible que miren más tiempo el objeto que quieren. Puede que lo miren, luego aparten la vista y, a continuación, lo cojan. Puede que muestren entusiasmo o hagan algún movimiento corporal. Puede que emitan algún sonido. Es posible que su cuerpo permanezca inmóvil cuando nombres la opción, la toques o la mires. 7. Puede que no hagan nada durante un rato, por lo que quizá te resulte difícil saber cuándo están tomando una decisión. Tómate tu tiempo e intenta no apresurar la actividad. Si ves una señal que creas que puede significar que quiere un objeto concreto, hazle saber al niño que le has oído y refuerza esa comunicación (movimiento, quietud o vocalización). Nombra la señal diciendo: «Te has movido, ¡veo que quieres la taza!». 8. Inmediatamente después de ver que ha tomado una decisión, dale lo que quiere —o lo que crees que quiere— y nombra el objeto varias veces para que pueda establecer la conexión. «Taza». Pausa. «Quieres la taza». 9. No pasa nada si no estás seguro de si un movimiento concreto, una vocalización, etc., significaba que el niño lo quería. Con la repetición, el niño aprenderá que cada vez que haga esa cosa concreta, obtendrá lo que quiere. |
Consejos
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Próximos pasos
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